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Mariasun Landa, Premio Emakunde a la Igualdad: "Propongo fomentar el espritu crtico de nias y nios".

autora: Emakunde, 

Mariasun Landa (Rentería, 1949) ha sido reconocida con el Premio Emakunde a la Igualdad 2023. Licenciada en Filosofía en París en 1973 y en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia, ha compaginado su labor docente como profesora titular de Didáctica de la Literatura en la UPV / EHU con su obra creativa centrada, sobre todo, en la literatura infantil y juvenil en lengua vasca. Ambas dedicaciones llevadas a cabo desde un pensamiento y unos criterios feministas. Su extensa obra le ha hecho merecedora de reconocimientos tales como el Premio Euskadi de Literatura Infantil y Juvenil, en 1991 o el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, en 2003. En 2014 obtuvo el Premio Eusko Ikaskuntza-Laboral Kutxa de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales y en 2016, el Premio Rosalía de Castro.

Tras haber sido tan premiada por su obra literaria, ¿cómo recibe el Premio Emakunde que reconoce su aportación a la igualdad?

Mi sensación es como si me pusiera un guante a mi medida. Quienes hemos recibido otros premios, tenemos sentimientos más ambiguos, porque te queda la duda de si realmente estás a altura, si lo mereces. En cambio, este reconocimiento me produce una sensación muy placentera. Es cierto que supone tener ya una edad y haber vivido bastante, pero muchas personas se van de este mundo sin reconocimientos así.

¿Lo asume como si fuera un premio a su trayectoria de vida?

Lo asumo como un reconocimiento que me da paz. Desde jovencita tuve una gran percepción de la injusticia respecto a las mujeres, y he desarrollado una militancia que me ha llevado a practicar mis criterios feministas en la docencia y en mis escritos.

Según el jurado sus personajes son niñas resueltas y autónomas, sensibles pero decididas. ¿Es una ficción o una realidad? ¿Es una descripción válida para las jóvenes de hoy?

Esto requeriría un pequeño congreso porque hay muchos puntos de vista. Si se compara la juventud actual a la que yo tuve, pues aparentemente no se parecen en nada, pero si rascas no estamos tan lejos porque los estereotipos sexistas ni han surgido hace 100 años ni se van a ir en otros 50 años. Está tan anclado el patriarcado que va a costar. Esto es un vivir y un luchar.

¿Se van viendo resultados en esa lucha por la igualdad?

A mis alumnas y alumnos les decía: hay cosas que os parecen naturales, pero no lo son, son conquistas conseguidas que nos las pueden quitar. Y no lo veo tan extraño porque hay unas tendencias generales, sociales que nos están haciendo ver las cosas de forma muy desesperanzadora. La ultraderecha y sus valores están tomando un poder en muchos sitios del mundo, y a veces también muy cerca de nosotras. Practicar la dignidad y la libertad de las mujeres va a tener un coste. Yo estoy escandalizada y dolida con la virulencia contra las mujeres, que solo se entiende por la resistencia atávica al cambio del estatus de la mujer, en sentido de considerarla como un sujeto de acción.

¿La literatura es una buena herramienta para desmontar estereotipos y motivar reflexiones sobre la igualdad?

No vamos a pedirle al arte en general y a la literatura, en particular, que resuelvan el mundo, aunque pueden ayudar a una evolución progresista, de justicia, de derechos humanos. Creo que son expresiones que van cambiando poco a poco la forma de ver el mundo y eso es muy importante para la constitución de todas las personas. La literatura forma parte del continente imaginario que llevamos dentro porque no solo vivimos la vida real práctica, sino otra que llevamos interior que es ideológica. Y ahí sí que la literatura y el arte tienen mucho que decir, presentando problemáticas y argumentos un poco menos estereotipados, menos rígidos y menos retrógrados.

Sus lectoras y lectores se encuentran en un momento de construcción identitaria. ¿Siente mucha responsabilidad por dirigirse a este público joven?

Desde mi experiencia creadora, cuando escribo literatura hablo desde mi libertad y si me salen personajes o actitudes o aventuras en temas que los demás califican de feministas, es porque yo lo soy. No me identifico como la feminista que escribía literatura juvenil, yo soy una escritora que escribió para niñas y niños, y que era feminista. Al ser feminista vehiculas lo que haces y tu forma de ver el mundo. Mis personajes están construidos desde una motivación sobre todo literaria, y dentro de eso se refleja mi forma de ver el mundo, que es feminista.

El último barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros reflejaba un buen porcentaje de lectura entre la población joven. ¿Cree que se lee más de lo que creemos?

Creo que hay personas adultas que exigen competencias lectoras a las más jóvenes cuando ellas no las tienes. No he hecho un estudio, pero las niñas y los niños en las escuelas leen mucho más de lo que se dice. La crisis viene con la adolescencia. En ese sentido, Harry Potter ha hecho mucho por la formación lectora de la juventud y también ha puesto a la literatura infantil y juvenil en su sitio con una literatura con mayúscula.

¿Es partidaria de reescribir obras literarias que se basan en mensajes clasistas o no igualitarios?

En este tema no estoy a favor de intervenir para nada el texto ni cambiarlo ni adaptarlo. Se han metido mucho con obras infantiles y juveniles porque tienen una función educativa, pero también es literatura y la literatura supone libertad. Yo estoy a favor de la libertad de expresión, me guste o no, porque en este supuesto no lo leo. Propongo, como alternativa, fomentar el espíritu crítico de niñas y niños y decirles: ¿os dais cuenta de lo machista que es este autor? Respetar la obra tal y como fue escrita no quiere decir que te lleve a la indiferencia, y es algo terriblemente actual de los libros clásicos porque son producto de un contexto histórico, de una época.

¿Cuándo disfruta más: escribiendo literatura juvenil, en la docencia, opinando en artículos, impartiendo conferencias...?

Yo he disfrutado mucho transmitiendo, en la docencia y últimamente doy más conferencias y cursos, es decir hablo más que escribo. La literatura tiene algo de ascético, conventual, te tienes que retirar y trabajar mucho el texto. Son placeres muy distintos. Uno supone una inversión de más tiempo y otro es más inmediato.

Recibe un premio, pero también da nombre a unos galardones en Rentería.

Sí y, dentro de su sencillez, es también un motivo de satisfacción porque se premian escritos de una experiencia de mujer y de una experiencia sobre mujeres. También me hace mucha ilusión tener un aula con mi nombre en un instituto de Pamplona, lo mismo que una escuela anexa al instituto Koldo Mitxelena de Rentería. Puedo dar gracias a la vida por todo ello.

Como mujer que ha influido a muchas personas de generaciones anteriores, ¿cuál es su estado actual respecto a lo conseguido en el ámbito de la igualdad?

Mi estado varía mucho, incluso en el mismo día. Siento una gran satisfacción por las cosas que he defendido en mi vida, ver cómo las aulas de las universidades se han llenado, la presencia de la mujer en el deporte, la edad de oro que estamos viviendo con literatura de mujeres. Pero, cada vez que asesinan a una mujer, me hundo.