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Virginia Imaz: El humor nos permite desenfocar la tragedia y ver ms all

Virginia Imaz: El humor nos permite desenfocar la tragedia y ver más allá

Virginia Imaz: El humor nos permite desenfocar la tragedia y ver ms all

autora: admin, 

Texto: Carmen Ruiz de Garibay

Fotos: Karlos Corbella

Se considera ms cmica que graciosa y desde hace casi tres dcadas ha sido capaz de ganarse la vida rindose de s misma. Esta donostiarra intuitiva y perspicaz se siente inocente y "en clave de sujeto deseante" detrs de su nariz roja. Es mucho ms que una payasa: mujer solidaria, maestra, escritora, narradora oral, autora de guiones, directora y fundadora de una compaa de teatro. En esta entrevista analiza el papel teraputico que ejerce el humor en las personas, especialmente en momentos difciles.

Ejerci como maestra en escuelas de pueblo y en aulas para personas adultas y lleg al humor pasando por el "teatro trgico existencial". Un cursillo sobre teatro de mscara le introdujo en el clown y ah empez su nueva vida en los escenarios. La mayor de tres hermanos de una familia obrera del barrio donostiarra de Egia, le toc arrimar el hombro porque su madre trabajaba fuera y dentro de casa. "Eso me dio una capacidad de organizacin y una responsabilidad que han formado parte de mi formacin como lder". Le cost aceptarse como directora de espectculos, aunque con la compaa propia Oihulari Klown que fund en 1979, pudo empezar a practicar un estilo de liderazgo diferente. "Fue exactamente el entrenamiento que yo haba tenido de cra, traducido a una versin adulta y enfocado hacia otra cosa". Durante dos aos trabaj en el Cirque du Soleil en Orlando (Florida).

Desde el comienzo en este oficio ha tenido varias especialidades: El teatro de clowns para gente adulta, con algn espectculo para nios y nias, y el tema de cuentos con una marcada intencionalidad didctica, para ayudar a transmitir valores, trabajar la igualdad de oportunidades o la concienciacin ambiental. "En los cuentos reivindicamos la parte de arte y contamos todo tipo de historias, con y sin humor. En una contada, lo que intento es llevar a la gente a un viaje a nivel emocional y proponerle un rato de emocin, de ternura, de risas, de tristeza, de miedo. Pero, adems estn los espectculos a la carta o "clownsclusiones" que ella registr como marca, para congresos, seminarios o reuniones de empresas, y los talleres que ella denomina de reeducacin emocional a travs del humor.

En situaciones como la actual, de crisis global, el humor puede ejercer un papel teraputico?

Especialmente en tiempos de crisis es cuando hay que echarle ms humor a todo. El humor es una proteccin, una defensa en la manera de vivir. Nos permite desenfocar la tragedia, respirar un poco, ver ms all. Nos muestra la distancia que hay entre lo que aspiramos, las expectativas que tenemos y lo que va ocurriendo. Tambin nos ayuda a liberarnos de la tensin del miedo. Actualmente se estn viviendo situaciones muy dramticas, que producen miedo, pero tambin es cierto que nuestros pensamientos son creativos, que tenemos expectativas sobre la vida. Si conseguimos rernos de nosotras mismas, ajustarnos y adaptarnos -que el humor permite eso tambin- creo que es ms fcil tener energa como para imaginar otra realidad. Y en cualquier caso, hay una parte en el humor que es puramente fisiolgica, que segrega endorfinas, que conecta con la vida. Siempre ha tenido efectos teraputicos. A veces, cuando estamos en pleno folln, angustiadas, de repente nos da una risa loca. Es una sabidura del cuerpo para sobrellevar ese estrs, ese desgaste, en ocasiones emocional o fsico, que nos vuelve a reconectar con el aqu y con el ahora. Para m, el humor es una puerta a la esperanza.

Pero, cmo se puede hacer humor cuando parece que todo se tambalea a tu alrededor?

Yo me pongo en la situacin de la gente que est perdiendo su casa, que no puede pagar la hipoteca, y me conmueve, es una tragedia. Por simple tica no me voy a rer de la desgracia ajena. Desde que me dedico a esto, lo que estoy planteando con el humor es cmo rerme de m, de aquello que me ocurre a m, de mis propios miedos, de mis complejos, mis dudas, mis sueos y anhelos. Creo que la nica persona que est legitimada para rerse de cualquier tema es la que lo padece. Rerse de otras personas es entrar en un humor frvolo que no me ha interesado nunca y ahora menos, es el lmite que marco. Todava hay mucha gente a la que le hace gracia ver cmo alguien resbala y cae. Solo si quien se cae se re, me ro con esa persona. Como clown, intento rerme de mis propias cadas, es una invitacin a la gente a rerse conmigo de lo que me pasa. As es como construyo el humor y a la gente no le queda ms remedio que rerse conmigo, es imposible que se ran de m.

Es posible aprender a vivir de una forma no crispada?

Creo que tenemos que aprender a vivir el momento y agradecer la cantidad de privilegios que gozamos: no tenemos miedo de que nos caiga una bomba encima, ni estamos en conflictos blicos. Esto se nos ha olvidado, y cuando perdemos esta nocin de que cada momento es un regalo, lo damos todo por hecho. Yo creo que vivir es no dar nada por supuesto. Si el autobs llega normalmente a las 9, y un da tarda diez minutos, me mosqueo, y es una opcin de vida decidir que en lugar de mosquearme cuando llega tarde, cada vez que llegue puntual me voy a poner contenta. La cuestin es valorar mucho ms lo que tenemos y agradecer cada cosa como un regalo. Y el humor est muy ligado a este tipo de gratitud y de sorpresa. No hay casi nada que nos haga rer que no tenga que ver con un quiebro inesperado de los acontecimientos, con un `de repente. Yo espero que vaya a suceder tal cosa pero luego va por otro lado. Lo inesperado a veces me da miedo y otras, risa, cuando se me pasa el susto.

No hemos perdido la capacidad de sorprendernos?

S, en nuestra cultura est mal visto, se considera de paletos, y sin embargo la sorpresa es lo que nos vincula a la risa y a la gratitud. Estamos viviendo la cultura del shock, la crisis, la gripe aviar, el fin del mundo... vamos de susto en susto y no tenemos respiro. Sin embargo, si somos capaces de sorprendernos, de levantarnos por la maana y agradecer todo lo que tenemos -que estoy entera y puedo caminar y ver- eso nos coloca en otra pista. Si hay algn secreto para estar bien es ste.

A m me ayuda mucho sentirme que estoy sostenida espiritualmente, que hay un plan. Tengo una concepcin al estilo de los indios norteamericanos: un gran espritu que nos religa a todos y que aunque yo no siempre entiendo el plan, todo est bien y puedo confiar en que esto va a mejorar. Y como el optimismo no tiene vacuna, yo he hecho un oficio de ser optimista y de ser ingenua a ese nivel y lo cultivo da a da. Cada vez que me entra susto, me agarro al optimismo con toda el alma.

En el humor hay gnero?

Por supuesto. El humor tiene un sesgo genrico, como todas las producciones culturales del imaginario colectivo. Hoy por hoy, en la medida en que mujeres y hombres nos hemos educado en universos y en valores diferentes, tambin tenemos fisiologas diferentes. Como nos remos desde el cuerpo que somos, hay un humor que tiene que ver con el cuerpo y que si t eres bajita o alta, si tienes tetas o polla, el humor te va a hacer diferente solo por eso. Pero luego hay una construccin de gnero, de edad, de etnia, de clase social, y el humor est atravesado por todas estas variables. No es lo mismo el humor tal y como yo lo vivo, el que hacemos las mujeres, que el que hacen los hombres, en trminos generales. Pero, a lo mejor, un hombre euskaldun y yo tendremos patrones de humor ms parecidos una mujer de Madagascar y yo. Las diferencias culturales son muy amplias. De todas formas, hoy todava ser mujer u hombre es tambin una cultura diferente y est bien asumirlo.

Por qu a las mujeres les cuesta tanto acceder a un escenario para mostrar su propio humor?

A las mujeres nos han educado con el valor de la responsabilidad, para que podamos ser competentes en los cuidados y tenemos ese handicap para el acceso al humor. Para la vida no, yo creo que es un rol estupendo, que habra que exportar a toda la humanidad. Las mujeres nos hemos hiperdesarrollado en esa actividad pero como la responsabilidad est ligada a la seriedad, y queremos ir de responsables, porque es para lo que nos han educado, nos cuesta no estar serias. Hasta ahora al menos, la responsabilidad va ligada a cierta tensin, rigidez y amputacin para el juego, para el placer, para la risa. De hecho, aqu todava, cuando se quiere recomendar a alguien se dice: es una chica muy serie, muy responsable.

Yo reivindico cada vez ms un nuevo modelo de mujer y de humanidad, que sea responsable pero que asuma sus responsabilidades con placer, como divertimento, no como un destino, un martirio. Hay otra cosa que a las mujeres nos ha dificultado el acceso al humor, que es la belleza esttica, el convertirnos en objeto de seduccin, y esta belleza estresa mucho y nos pone muy rgidas. No nos movemos mucho para no despeinarnos, para que no se nos corra el rimel o no se nos rompan las medias... estamos muy pendientes. El caso es que el humor es la presentacin del cuerpo grotesco, muy libre, muy suelto y el cuerpo es estticamente divergente.

Y es ah donde entra en juego el sentido del ridculo?

El miedo al ridculo es una presin enorme que pesa todava ms sobre mujeres que sobre los hombres. Miedo al qu dirn, a la imagen, al autoconcepto, a la apariencia. No vivimos ms la vida por miedo al juicio de la sociedad. Esto es un verdadero enigma. Pero las personas que no hemos sido la chica bollo tenemos ms posibilidades para el acceso al humor, porque cuando ests medio cerca de serlo, te empeas en esta carrera estresante, pero cuando ests tan lejos, hay un momento en que tiras la toalla. Las cmicas y las payasas, y tambin los cmicos y payasos, han sido gente que yo denomino "demasiado". Quienes se salan del sistema -demasiado delgada o gorda, o calvo o bajito- tenamos muchos boletos para que nos dieran el papel cmico de la funcin. La otra gran opcin de las mujeres para acceder al humor es cuando envejecemos. Como la belleza est ligada a la juventud exclusivamente, en la medida en que vamos cumpliendo aos, todas las mujeres tenemos una oportunidad. Adems, ahora envejecemos para mucho rato, nos da margen para explorar la propia comicidad y aceptar que hay una belleza que nada tiene que ver con el canon establecido, y ah es donde podemos empezar a descubrir nuestro sentido del humor.

Yo estoy pasando de un lado a otro, ahora no estoy tan gorda, voy a cumplir 50 aos y ya no me toca ir de bollo. Mis estrategias para seducir o para sentirme deseada han sido siempre desde el humor y es la opcin que recomiendo vivamente.

Muchas mujeres dicen que lo que ms valoran en un hombre es que las haga rer

A m, ahora mismo, la gente que me hace rer es la que ms seductora me parece. Cuando remos destilamos endorfinas y otras sustancias relacionadas con lo que se llama el cctel del amor, es lo que segrega el cerebro cuando te enamoras. Entonces ves lo mejor del otro o la otra y cuando te res ves el lado amable del mundo, el lado hermossimo. La conclusin es que la belleza de la gente tiene que ver con el vnculo que establecemos con ella, con el afecto que le profesamos, con lo significativo que puede llegar a ser para nosotros y, desde luego, con lo que nos haga rer. Esta estrategia de belleza no nos la ensean porque no vende cremas ni tanta operacin esttica, pero es lo que realmente nos vincula a la gente. Dicen que la risa es la distancia ms corta entre las personas y yo lo creo, a nivel de deseo sexual y a nivel de vnculos afectivos de todo tipo: entre madres y criaturas, entre compaeros de trabajo... Yo me puedo rer con alguien e inmediatamente se establece una confianza y un feeling que de otra forma no se consiguen.

El clown y la nariz roja le permiten ser ms transgresora?

Cuando me pongo la nariz roja para trabajar, ya s el efecto que voy a producir en la gente que viene al espectculo: es una interferencia, un imprevisto en el discurso normal del da, una irreverencia, un desacato. Estoy contenta de este efecto pero me resulta ms interesante lo que la nariz consigue para m. Internamente me da muchos permisos para sentirme inocente, para no estar todo el rato juzgndome ni culpndome. Me coloca tambin no en la clave de ser objeto de seduccin o de deseo sino en sujeto deseante.

Es un espacio privilegiado de libertad, donde yo puedo rerme de lo que creo que soy y aspirar a cotas de libertad mucho mayores. Me ha enseado el camino para ser una mujer diferente, no la mujer que tena que haber sido por construccin social, sino que me ha dado permiso para ser de otra manera. Y si en el juego puedo ser as, en la vida real puedo ser de miles de maneras. Esto supone dinamitar los estereotipos, los compartimentos estancos, las servidumbres, tanto para hombres como para mujeres. Aprendemos esta construccin y no siempre estamos en lo que toca. Yo suelo bromear con la gente que viene a los talleres que impartimos, les digo que si estn all no es casual, que el sistema ha cometido con ellos al menos algn error en la domesticacin. Somos hombres y mujeres que no encontramos fcilmente el lugar que nos han asignado, que nos cuesta aprendernos mucho el guion, reproducir el que toca en funcin de varias variables, y una es la de sexo o gnero.